San Nicolás | La virgen provocó el milagro y Canapino fue tricampeón

El cierre de la temporada 2018 del TC en San Nicolás, que volvió al calendario luego de casi 50 años, dio para todo. Allá lejos quedó el incidente de la primera serie cuando Rossi y Castellano se aplaudieron antes de ingresar a la primera curva y Canapino se quedó en la suya tras tocarse con Urcera.

La parrilla de salida de la final ubicó a Ardusso en la pole, Castellano en segunda fila y Rossi en la tercera, ambos sobre la cuerda. El arrecifeño fue el último en salir del box para largar desde el puesto 38 con gomas para lluvia, y sin su coterráneo Aguirre en la fila 19.

Antes de la vuelta previa se largó un chaparrón corto pero copioso que la mayoría no vio venir. Casi la mitad de los protagonistas se fueron a la salida de boxes para partir por detrás del pace car y de los que quedaron en la grilla. Esta controversia provocó el reclamo de varios equipos ante las autoridades de la ACTC.

En un paso de ballet, Castellano, uno de los aspirantes a la corona se fue afuera, retornó muy atrás e ingresó a boxes como otros por gomas para lluvia.  En el giro 2 mandaban Trosset, Ruggiero, Moriatis y otro candidato, Canapino, que avanzó 34 puestos. Detrás y por los garbanzos quedaron Ardusso 19, Rossi 21 y el Pinchito 31.

Adelante Ruggiero y Moriatis, que largaron 24 y 32 respectivamente, se alejaron de Canapino, mientras Trosset y Silva visitaban el barro. A mitad de carrera, Rossi se pasó de largo, perdió ocho puestos, parte de las chances y quedó 24. Inmediatamente, Castellano dejó atrás a Ardusso y ocupó el vigésimo lugar.

Faltando cinco giros, Ruggiero, Moriatis, Canapa y Urcera, guiaban al resto. En la mitad del pelotón, Castellano, Rossi y Ardusso recorrían resignados el trazado.

A dos vueltas del final, Moriatis tocó a Ruggiero y pasó a comandar la prueba pero solo hasta la próxima curva porque siguió de largo para no volver. Canapino pasó a la segunda colocación y le comentó al box “tengo miedo de romper una goma”, mientras el padre, que lo monitoreó casi vuelta por vuelta, le transmitía tranquilidad.

El cierre encontró ganador a Ruggiero, que punteó más de la mitad de la carrera y se alzó con tres de las últimas cuatro pruebas del año. Canapino arribó segundo y su equipo, que supo leer finamente el pronóstico meteorológico, festejó locamente el campeonato en boxes.

En la ciudad de la Virgen, la suerte jugó a favor del campeón, pero gran parte de la obtención del tercer título lo ganó el equipo desde el box, con un circuito que en diez minutos cambió de escenario tras el chaparrón.

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